CONSAGRA TU VIDA A DIOS

Hemos visto cómo Dios nos puso en Cristo, cómo nos libró del reino de las tinieblas, cómo nos ha librado del poder del pecado, del Yo, de la carne, del mundo y de Satanás. Hemos visto cómo Cristo volvió para vivir en nosotros a fin de que cumpliéramos los requisitos justos de la ley.

Merecemos nada menos que la muerte, pero Dios nos ha dado gratuitamente todas estas grandes bendiciones. Ahora Dios nos pide que hagamos algo por Él.

¿QUÉ NOS PIDE DIOS QUE HAGAMOS? Dios pide que nos consagremos a Él. Escuchemos lo que Dios nos dice por medio de Su siervo Pablo:

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional (Romanos 12:1).

¿Qué es la consagración?

La consagración es dar mi vida a
Dios para que Él haga Su voluntad en vez de la mía. Significa que presente mi cuerpo como un “sacrificio vivo” a Él. Los animales que se ofrecían a Dios en el Antiguo Testamento eran matados. Eran sacrificios muertos. Dios no me pide poner mi cuerpo sobre un altar para ser matado. En vez de eso, Él pide que me convierta en “sacrificio vivo”. Esto quiere decir que Él desea que yo viva para Él. Pero, veamos más acerca del significado de la consagración.

El holocausto era ofrecido a Dios cada mañana y cada tarde, día a día, continuamente. ¿Qué nos dice esto en cuanto a la consagración?

Esto nos dice que nuestra consagración debe ser continua.
Mi consagración se inicia con el hecho de entregarme al Señor, pero no termina ahí. Debo vivir continuamente mi consagración. Día a día me ofrezco al Señor para hacer Su voluntad en lugar de la mía. Esto es lo que el Señor Jesús quiso decir cuando dijo:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame (Lucas 9:23).

SEÑOR: te quiero dedicar mi vida como sacrificio Vivo para ti, cada día me veré muerto pará el mundo y sus deseos, pero vivo para agradarte solo a ti señor Jesús.

Te felicito por esa desicion diaria, aunque llegarás a pecar aunque no creo que quieras volver a sufrir en ese pecado que te ha hecho doler tu corazón haciéndote perder a quienes te aman de verdad, y te hace perder tinieblas de dónde Cristo te saco.

No creo que quieras seguir en ése pecado pero si estás así toma la misericordia de Dios y sal de allí, el te extiende su mano para ayudarte.

Yo también te quiero ayudar a salir de esa vida de pecado, quiero verte sobre la peña y no en el lago cenagoso de pecado.

Déjame ayudarte ven a Casa de Dios y buscá la fortaleza en tu debilidad en Cristo y nunca más volverás a las tinieblas.

Att,

Pastores Daniel y Johanna Piedras
En Casa de Dios
El lugar que Dios escogió para tí.

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